miércoles, 28 de agosto de 2019

El compañero Luis Agustín Carnevale nacía hace 108 años





Luis Agustín Carnevale nació el 28 de agosto de 1911 en Pergamino, provincia de Buenos Aires. Sus padres fueron Hércules Carnevale y Rosa Conti
Vivió en Alta Gracia, donde fundó la Escuela de Minería, y en José de la Quintana, dos localidades de la provincia de Córdoba.
Presidió la Cámara Minera Argentina entre 1947 y 1949.
Hacia 1963 publicó el boletín “Nuevas Estructuras para la Nueva Argentina”.
Entre el 1º de mayo de 1965 y el 27 de julio de 1966 fue secretario del Bloque del Partido Justicialista en la Cámara de Senadores.
Cumplió un activo rol en la construcción de la CGT de los Argentinos (CGT-A) que liderara Raimundo Ongaro y que enfrentaba al gobierno de facto del general Onganía, por aquellos años.
De joven había estado militando en las filas del Partido Comunista del que fue expulsado por repudiar a la Unión Democrática y al embajador yanqui Spruille Braden.
Fue colaborador de Evita y desde 1955 se sumó con activa participación en la Resistencia Peronista.
En la década del ’60 fue nombrado Delegado Personal de Perón en la provincia de Córdoba
Las elecciones del 11 de marzo de 1973 lo posicionaron como electo senador nacional por la provincia de Córdoba.
Contaba 64 años cuando fue secuestrado el 14 de abril de 1976 en su domicilio de la calle Cangallo 1671, piso 2º C, de Capital Federal, donde estaba refugiado, sabiéndose perseguido por la dictadura criminal. Su cuerpo sin vida apareció al día siguiente en la calle Italia al 2400 de Martínez, provincia de Buenos Aires.
Sus restos mortales fueron enterrados, en primera instancia, en el cementerio de Boulogne (provincia de Buenos Aires) y recuperados en 1983, por su familia, reposan en la actualidad en la bóveda familiar de Pergamino, su pueblo natal.

martes, 25 de junio de 2019

Al cumplirse 97 años del nacimiento de Rodolfo Kusch recordamos "Cuando se viaja desde Abra Pampa"




Cuando se viaja desde Abra Pampa

Por Rodolfo Kusch (*)

Encontrar al otro: persona, ambiente o situación conlleva un desafío, una apuesta, un temor. Requiere un planteo y una reubicación, un salto hacia. Un asalto al prejuicio para romper con los patrones conocidos. Exige un dar y un asumirse desinteresadamente.

De esta manera, Temakel se interna en la reflexión que el filósofo y americanista Rodolfo Kusch entrega luego de unos momentos compartidos con Mamaní, un viejito de la puna.

Tras un viaje elíptico que emprende para combatir la diferencia burda: la que infiltra entre él -Mamaní- y nosotros una cierta evolución en el tiempo que nos distancia considerablemente, Kusch se asoma al “ucamau mundajja”, al fondo común de las cosas. Al misterio de una misión que desconocemos: a reconocer nada menos que la duda del por qué se ha venido al mundo.
Andrés Manrique

Cuando se viaja desde Abra Pampa hacia el Oeste se sigue un largo camino que sube una lomada y de pronto se topa uno con el pueblo de Cochinoca. Las casas se desparraman a lo largo de un cerro y entre ellas aparecen las iglesias. Hacia el fondo se extiende un llano y a lo lejos se levantan las lomadas de la puna.

Cuando se llega se encuentra uno con gestos de sorpresa y el típico recelo con que es recibido el forastero. Cuando pudimos lograr alguna comunicación nos llevaron a recorrer el pueblo. Supimos así de la proximidad de la fiesta de Santa Bárbara, de la migración de sus habitantes, de la penuria de reunir el agua durante el año y de muchas cosas más.

Por supuesto, cuando nos disponíamos a volver hubo que llevar gente a Abra Pampa. Así conocimos a Mamaní, un viejito flaco, de piel arrugada, vestido con sombrero y traje y gestos vitales y rápidos. Nos había dicho que iba a llevar un bultito y cuando vino trajo dos corderos cuarteados para venderlos en Abra Pampa.

En el camino hablamos de adivinación. Sospeché que conocería algo de adivinación boliviana, pero el viejito se escurría con toda habilidad. Se diría que desconfiaba de nosotros.

Cuando llegamos a Abra Pampa lo dejamos en el mercado. Luego lo vimos una vez más, caminaba con gesto apesadumbrado. Me quedó la preocupación sobre lo que le pudo haber ocurrido, quizá algún desencuentro, o alguna mala venta.

Un hombrecito como Mamaní daba la idea de lo que es una vida atrapada por la puna. Seguramente tendría una manada de corderos, viviría en una casa de adobe donde haría sus rituales propiciatorios y se tomaría al fin de la semana algunos vinos.

Cuando volvíamos rumbo al sur pensamos qué significa vivir en América. O mejor se trata de preguntar algo más. Decir que vivimos en América el viejito y yo sería demasiado superficial. La pregunta iría a algo más profundo, ¿qué había de común entre la vida de ese viejito y la mía? Si analizamos su vida que consiste sólo en llevar el cordero cuarteado para vender o en llamarse Mamaní, o en habitar desde hace tiempo en Cochinoca, evidentemente no habría nada en común. Al fin y al cabo, yo vivo en la ciudad, me dedico a escribir, soy profesor y vivo en una casa de ladrillos, no tengo nada que ver con Mamaní. Es más, infiltramos entre él y nosotros una cierta evolución en el tiempo que nos distancia considerablemente. Hacia nosotros crece la civilización y hacia Mamaní decrece, y en el medio se dan varios siglos de heroicos inventos y de grandes conquistas logradas por la humanidad.

Pero aunque nos cuenten todo eso no puedo evitar la intuición de que entre el viejito y yo hay algo en común. Para encontrar esto habrá que dejar de lado los esquemas y las ideas hechas y obrar un poco como hace el filósofo: seguir la intuición para lograr el cabo de una reflexión, seguramente incómoda, lo que hay de común entre ambos. En suma, ¿qué es eso de vivir los dos en América y qué tenemos en común? Si con la primera pregunta me refiero a un simple episodio, con la segunda trato de encontrar el sentido mismo de la vida que va más allá de América.

Claro que no se trata del estilo de vivir porque en ese sentido se puede pensar que vivir es otra cosa. Si fuera por el estilo, creemos que lo hay en Jujuy o en Buenos Aires. Ahí, en cada esquina tenemos una cigarrería, un almacén, vamos al cine, al concierto y nos bañamos con frecuencia.

Por ese lado perdemos a Mamaní. Pero ¿en qué queda entonces la intuición de que entre él y uno mismo hay algo en común? Preguntar así significa entrar en el secreto mismo de la vida, ya no en América sino en general. Pero aquí entramos en las tinieblas ¿sabemos acaso qué es vivir? Vivir es una condición atávica condicionada por milenios de vida de la humanidad pero que no conocemos. ¿Lo sabrá Mamaní? Puede ser.

Recuerdo un brujito muy simpático que en Tihuanaco me había realizado varios rituales propiciatorios tal como hacen los aymarás. Mi impaciencia ciudadana me hacía preguntarle por qué hacía tal cosa y por qué hacía tal otra. Al principio me contestaba fabulando motivaciones en las cuales él no creía pero como yo insistía, se limitó a decir en aymará “ucamau mundajja”: “el mundo así es”.

Decir “así es el mundo” significaba abstenerse de encontrar causas. Pero significa también haber perdido la impaciencia y aceptar la realidad en su verdadera constitución. Pensemos que el mundo moderno no está muy lejos de esa misma actitud.

Cuando la física moderna descubrió que no podían determinarse las causas de los fenómenos, los científicos se limitaron a la simple descripción de los mimos. Es una forma de decir “así es” al fenómeno físico. Pero claro está que si empleamos el término “así es” para determinar lo que hay de común entre Mamaní y uno mismo, no significa que estemos diciendo algo. Pero he aquí el problema ¿podemos decir algo de lo que hay en común?

Juzgamos la vida un poco por lo que ella manifiesta. Si Mamaní hubiera tocado el erque en Cochinoca nos habría llamado la atención ya que en la gran ciudad eso no se hace, pero tampoco en Cochinoca se daría un concierto de violín.

Decir que la vida es esto o aquello encierra un margen de miedo. ¿Será que el vivir mismo se da antes que el gesto, en un área misteriosa? Si se da en el misterio no sabremos qué decir, y si no sabemos qué decir entramos en el silencio. Detrás del gesto, del erque, del violín, y aún de la palabra está el silencio y en ese silencio se abre un largo camino que se interna en el misterio. Ahí no cabe otra cosa que decir “así es” y decir así, es una explicación por el silencio. ¿Y nada más? Pues le parece poco. Decir “así es” es aceptar el misterio del vivir mismo y hacer esto es reconocer nada menos que la duda del por qué se ha venido al mundo. Es el misterio de una misión que no conocemos, pero tomando la palabra “misterio” en el sentido griego, como mystés, el guía, que nos lleva por corredores ignotos. La noche oscura de San Juan de la Cruz, o la tortura filosófica de enfrentar un silencio donde nada determinamos.

Pero ahí mismo se adivina esa comunidad de estar todos en lo mismo, donde yo y Mamaní nos fundimos. Es el milagro de estar, antes de ser. El fondo común antes de que yo me llame Kusch y el hombrecito Mamaní. Es un área no pensada e imposible de pensar. El silencio en suma y detrás del silencio quizá un símbolo: quizá los dedos de la divinidad, la misma que estuvo arrugando los cerros: una vida realmente en común, la mía, la del viejito y la de la puna, y todos en silencio. (*)

(*) Fuente: Artículo publicado por primera vez en San Salvador de Jujuy, el 25 de junio de 1988, en edición controlada por Salma Haidar. Reeditado por la revista KIWICHA CULTURAL DEL MUNDO ANDINO, Año 2, n° 10: julio-agosto 1996.

(*) Gunter Rodolfo Kusch nació en la ciudad de Buenos Aires el 25 de junio de 1922. Egresó de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires en 1948 con el título de profesor de Enseñanza Secundaria, normal y especial en Filosofía. Desde temprano, abocó sus estudios a los problemas de los aborígenes americanos, tema al que le dedicó su vida. Vivió sus últimos años en Maimará, lugar desde el que se despidió el 30 de septiembre de 1979.

http://www.temakel.com/texolkusch.htm

martes, 21 de mayo de 2019

A 13 años de esta vigente editorial de Jorge Rulli en "Horizonte Sur"







La crisis del campo y la invisibilidad de los verdaderos modelos coloniales

Los diarios evidencian la temperatura que se vive entre los productores. La crisis ha desbordado a la Comisión de Agricultura de la Cámara y a la Diputada Alarcón y se extiende por la pampa gringa con asambleas de productores que braman de indignación y prometen paros y cortes de ruta, mientras los sectores mas regresivos de la sociedad argentina se suman a la fiesta mediática que se les regala. En tanto, las disputas y "desinteligencias" entre funcionarios demoran la salida de los containeres de la cuota Hilton ya permitidos por orden del Ejecutivo. Piense el oyente que esos cientos de containeres que se apilan en el puerto, como consecuencia de una medida política drástica pero muy meditada y seguramente pésimamente aplicada, necesitan mantener la cadena de frío para que no se descompongan sus contenidos o sea que siempre están enchufados al sistema eléctrico y que ello ocasiona gastos y gastos muy grandes.

Pero hay mucho mas todavía: La faena y exportación de carnes constituye siempre una cadena compleja, cuando se la detiene en un punto dado como ser hizo, sin considerar las consecuencias, resulta inevitable que la medida ocasiones brutales costosa todo el resto del proceso. Así, impedidos de embarcarse aún permanecen cerca de 18.000 toneladas de carne de exportación en cámaras y frigoríficos diversos, 18 mil toneladas listas para embarcar y que mientras no se resuelva una política acerca de ellos, ocasionan gastos ingentes de mantenimientos. Estamos hablando de tantas reses, de tanta carne, que podríamos llenar con ella perfectamente 1800 containers. No parece poco, aún mas todavía, al común de los mortales consumidores de carne, nos resulta difícil imaginar toda esa comida junta... Pero a pesar de ello, no quisiera detenerme demasiado en estos hechos que corresponden a una mala implementanción de las políticas y que en última instancia, si reparan y resuelven con mayores gastos e inversiones... Pretendo en cambio, hacer un análisis político y develar, las zonas obscuras que nos impiden comprender la verdad de las cosas. Resulta extraño que en tantas asambleas de productores que despotrican contra el Gobierno, nadie hable de la soja, es extraño que en los incidentes habidos en la Comisión de Agricultura de la Cámara,  la soja estuviese ausente, es extraño que con 16 millones de hectáreas cubiertas por monocultivo de soja en el país, no se hable de ella en medio de semejante crisis con el campo si no fuese algo planificado y concertado cuidadosamente o que conviene no meter en el debate ni de un bando ni de otro.

Aún mas, el desafío a esa Argentina Ganadera que guardaría todavía todo el poder económico, el enfrentamiento popular a esa oligarquía vacuna en el que según muchos se pone en juego el verdadero destino del país, pareciera que no da espacios en los periódicos como para que se informe que Monsanto acaba de secuestrar otros diez buques argentinos cargados de Soja en los puertos de España y que todas las embajadas y consulados en Europa trabajan a full pero en silencio, respaldando a los importadores de forrajes y harinas de soja de la Argentina. De eso no se habla. ¿Y por que no se habla de eso? Porque hablar de eso implicaría confesar que este enfrentamiento es en buena medida una pantomima, un tinglado que enardece viejas memorias de luchas populares pero que traído al presente no es mas que una penosa distracción... que todos esos presuntos ganaderos de Santa Fe no son mas que sojeros enojados porque se les dificulta la rotación o gente ligada a los frigoríficos que tienen sus importantes negocios con la cuota Hilton... pero que ya no existe esa oligarquía vacuna con la que se excitan tantos apresurados de ayer y que hoy juegan el juego del gran bonete. Serían 10 mil los obreros de los mataderos y frigoríficos suspendidos por las medidas que detuvieron la exportación de carnes hace ya muchas semanas... ¿Usted los vio protestar de Mayo? ¿los vio acaso haciendo piquetes en las rutas o marchando hacia el Ministerio de Economía? No, en absoluto, parece que alguien arregló con ellos de tal manera que quedaron muy conformes pese a estar sin trabajo. ¿No es maravilloso? Si, pero es tan maravilloso como extraño...

Recuerdo un artículo de Julio Alemann en La Razón hace ya algún tiempo. En el refería que los años 90 registraron las mayores transferencias de tierras que en toda la historia de la Provincia de Buenos Aires... No se si soy claro. La oligarquía vendió sus tierras. Se acabaron las viejas estancias con vaquitas gordas y peones flacos. Cuando mucho, algunas de aquellas viejas familias oligárquicas se quedaron con los cascos y con los palacios como recuerdos o para practicar el turismo rural de alto nivel que tanto se ha extendido. Una nueva clase empresarial, con gerentes y administradores de campo, ocupo ese espacio que era de la oligarquía, puso en marchas los pooles de siembra, aplicó a mansalva los nuevos paquetes tecnológicos, desplazó sin piedad hacia las ciudades a los desempleados de la agricultura y a los vecinos de las pequeñas localidades, e instaló un nuevo sistema de producción sin sustentabilidad, sin radicación ni vida en el campo, basado en semillas transgénicas y en el uso abundante de nuevas tecnologías y paquetes agrotóxicos. Eso es todo lo que denominamos el modelo de la soja.

Como interpretar entonces esta crisis, en que el grupo de los grandes empresarios de la siembra directa AAPRESID dirigidos por Trucco y Romagnoli, han salido a denunciar "la obsecuencia que se impone al debate de ideas y el verticalismo que se impone al estado de la razón"... y añaden que "lo ocurrido con la Diputada Alarcón, debilita la institucionalidad"... "Y que en los últimos meses el ataque a la tecnología o a determinadas actividades, vía acciones o normativas de dudosa legitimidad implementadas por el gobierno, generaron un clima de hostilidad que es incompatible con un país democrático y transparente". ellos, que son los grandes ganadores con este modelo, se muestran disconformes no solo con una medida que restringe las exportaciones de carne y que inevitablemente acabará alentando mayores cultivos de soja sino que pareciera que comienzan a tener dificultades en manejarse con las internas partidarias, con las agendas electorales de los políticos y con sus intereses corporativos que no siempre se corresponden con los propios intereses de los Agronegocios.


Actúan en definitiva igual que Monsanto, ahora que han impuesto su modelo van por el poder total, lo quieren todo, les impacientan los negociados y las rencillas políticas de los Diputados que escapan a los propios códigos y que alteran sus grandes negocios, reclaman la garantía de poner tropa propia en el manejo del sector y en fijar las estrategias. Y es verdad que tenemos una corporación política inepta que avanza a los tumbos, que no entiende del tema y sobre todo, que carece de proyecto nacional. Lo hemos dicho muchas veces: Como se les ocurre en un país entregado a la producción de transgénicos, aprobar proyectos de Ley en que se promueve con diversas ventajas a la industria biotecnología y a la producción de biocombustibles, cuando jamás se fijó un mínimo marco normativo ni existe acuerdo alguno de Bioseguridad que permita inscribir esas nuevas industrias. Si, es absolutamente insensato. Hicimos dos conferencias de prensa en el Senado de la Nación muy recientemente para explicar esa situación aberrante que constituye un escándalo legislativo. No se hizo presente en ellas ni siquiera alguno de los legisladores que habían prometido asistir. El tema no les interesa, definitivamente. Ahora nos informamos sin mayores sorpresas, que las grandes corporaciones han elevado a la Cámara un proyecto de Ley sobre Bioseguridad que permita salvar la situación y que les daría una legitimidad de lo que ahora carecen... Es natural entonces que se pregunten para que los necesitan...


El Modelo de la soja es hegemónico y no hace sino extenderse.

El Modelo de la soja es hegemónico y no hace sino extenderse, ocupando nuevas tierras y expulsando campesinos y pequeños productores, pero los grandes sojeros y los Agronegocios parecen no estar plenamente conformes, porque las inconsecuencias de la gestión política le quitaría razonabilidad, tal como dicen ellos y seguramente también, previsiblidad a los negocios que emprenden. La crisis con Monsanto por las regalías es prueba palpable de ello, el desorden y la corrupción en las cadenas de comercialización de carne también lo es. Les preocupa asimismo que el Gobierno impelido por sus propios presupuestos políticos y por la creciente radicalización del continente, aliente políticas de cierta apertura del modelo hacia los pequeños y medianos productores, como ser la de nombrar en los últimos días a un hombre de los movimientos campesinos de Córdoba APENOC, a cargo del Programa Social Agropecuario, o que le habrá nuevos espacios institucionales a la Federación Agraria en los temas de agricultura familiar. Sí, les preocupa, porque parece quererlo todo sin atenuantes y tendrían dificultades para comprender que en esta etapa la Republiqueta Sojera requiera cambiar algunos discursos y encubrirse con ropajes nuevos, sustentabilidad social que le dicen...

No es un momento mas el que vive nuestro continente luego de la nacionalización del petróleo por Bolivia y el anuncio de una nueva política de tierras por parte de Evo. Nuestro país tendrá que adecuarse a la nueva situación creada, los lazos de intercambio de experiencias y de trabajo en común a que nos obliga el MERCOSUR facilitan un crecimiento común y diverso en la creciente complejidad del continente. La Argentina vive su propio proceso de elaboración política, proveniente de las experiencias setentistas del grueso de los cuadros del gobierno. Priman en ellos visiones clasemedieras y progresistas, y que quede claro que le doy a este término una connotación despectiva. Hay pendientes debates profundos, postergados y resistidos que nos debemos desde las identidades políticas y desde los desencuentros de los años setenta y que alguna vez habrá que asumir como gran tarea de nuestra generación, porque el ejercicio del poder ha puesto todos los desafíos sobre la mesa y ha transmutado antiguas impaciencias en gestos lentísimos y esperas prolongadas, que ya no soportamos los que hace treinta años reclamábamos moderación para que no se desorbitara la situación a favor del golpe militar anunciado.

La Argentina profunda y postergada continúa reclamando cambios decisivos que la saquen de la indigencia, del hambre y el hacinamiento inhumano en las ciudades. Y no saldremos de esta situación hasta que no le pongamos un límite a los modelos impuestos y fortalezcamos el Estado para implementar políticas a largo plazo a favor del repoblamiento del territorio y de la Soberanía Alimentaria con Justicia Social.

 Programa "Horizonte Sur" 21 de mayo de 2006. Radio Nacional.

martes, 29 de enero de 2019

El "camaleónico" Frondizi volvía a procribir al peronismo hace 57 años




El 29 de enero de 1962, en Buenos Aires, el entonces presidente Arturo Frondizi y los tres secretarios militares firmaban un acta comprometiéndose a la proscripción de Juan Domingo Perón: «El retorno de Perón es imposible» decía el "nuevo pacto" y de esta manera Volvían a habilitar el decreto 4161, que ilegaliza al peronismo (que en las últimas elecciones libres, en 1954, había ganado por el 62 % de los votos). De este modo volvía a quedar prohibido pronunciar el nombre del «tirano prófugo».
El "Pacto Pampa" de Frondizi y Perón, que ya había sido largamente traicionado, por el líder desarrollista, quedaba totalmente en el "olvido" del después derrocado presidente.

A 58 años de esta premonitoria carta de Perón a Raimundo Ongaro: "Nada de lo que ocurre en el país nos puede ser indiferente, porque la situación planteada es decisiva para el destino de los argentinos y, en especial de los que trabajan. "

  Carta a Raimundo Ongaro (29 de noviembre de 1966)  Escrito por Juan Domingo Perón.  Señor D. Raimundo J. Ongaro Buenos Aires Querido compa...