viernes, 16 de febrero de 2024

Hace 57 años Juan Perón le escribía estas líneas al Doctor Edgar Sá.

 



Carta al Dr. Edgar Sá 16 de febrero de 1967


Escrito por Juan Domingo Perón. 


Madrid, 16 de febrero de 1967.


Al Dr. Edgar Sá


Buenos Aires


Mi querido amigo:


He tenido el placer de recibir a la Señora Ruth Elba Sá de Fuentes y a su marido que me han traído su saludo y que, por su intermedio retribuyo con mi mayor afecto, agradeciéndole su recuerdo y haciéndole llegar mis mejores deseos.


Como hace tiempo le contesté una carta sobre algunas inquietudes de los sectores nacionalistas y no he tenido contestación, se me ocurre que ello habrá quedado en nada, como era de esperar de acuerdo a su contenido un poco aleatorio. Como Usted habrá visto, las cosas desde entonces han ido de mal en peor y el último "recauchutaje" gubernativo, como remedio, ha resultado peor que la enfermedad. Yo ya no tengo dudas sobre el futuro incierto de esta dictadura, porque no se puede solucionar el problema argentino "tapando agujeros con materiales de circunstancias".


Deberemos presenciar todavía una crisis más acentuada, que envolverá al país en acontecimientos imprevisibles como consecuencia de una marcha llena de incongruencias y desatinos. La actitud reciente del sector sindical, la conformación de un frente cerrado de oposición, el deterioro indetenible de la dictadura y sus hombres, la acumulación de los problemas económico-financieros, el desbarajuste social suscitado por la provocación desaprensiva del "Gobierno" y la existencia de tanto problema acumulado terminarán por aplastarlo indefectiblemente.


Nosotros, que también tenemos una parte importante en la responsabilidad del futuro nacional, deberemos observar una conducta muy prudente: congruente con nuestra posición no podemos sino apoyar la acción sindical en su lucha contra la dictadura militar, para lo cual será preciso movilizar la acción política de manera que todo peronista se ponga en acción dentro de las líneas dispuestas por la conducción táctica.


Hemos conversado largamente con su sobrina y el Señor Fuentes y ellos le podrán informar en detalle sobre cuánto hemos hablado con referencia al problema de nuestro país por lo que evito darle la lata. No deje de escribirme e informarme en qué quedó el asunto nacionalista.


Le ruego que salude a los compañeros con la exhortación para que se pongan a trabajar. Si hasta ahora no les he instado a que lo hicieran ha sido porque se vivía una etapa propicia a la inacción pero, ahora, pienso que se acercan horas de decisión en las que no podremos estar ausentes aunque lo quisiéramos.


Un gran abrazo.


Firmado: Juan Perón.


martes, 28 de febrero de 2023

Se cumplen 191 años de esta carta del Brigadier Rosas a Facundo Quiroga

 



Carta de Rosas a Quiroga (28-02-1832)

 

Fecho.

 

Mi querido buen amigo Señor Don Juan Facundo Quiroga.

 

La apreciable de usted de 12 de enero anterior tiene para mí un mérito muy recomendable. Esa franca expresión que contiene su contexto es la que debe cada vez más unirnos estrechamente más y más. Si cuando nos reunimos en ésta hubiese llegado la ocasión de una igual franqueza a este respecto, yo estoy ciertísimo que le habría convencido, que mi marcha combatiendo contra el General Lavalle, y la seguida después de la Convención de Agosto no merecen los cargos que se me hacen; pero que respeto. Quisiera hablar extensamente sobre ellos, trayendo en revista, todas las jornadas de mi comportamiento, desde que estalló el 19 de diciembre de 1828; pero no es esto materia de una carta. Ello es pues más propio para hablarse que para escribirse. Sin embargo, algo voy a decir pasajeramente, correspondiendo a usted en su franqueza.

 

La guía del hombre en sus acciones son los principios de razón. Si usted no ha retrogradado en la resolución de no conservarse al frente de la fuerza, estoy persuadido que debe haber sido, no por no retrogradar solamente, sino porque la justicia y el deber le habrán marcado, en su concepto la línea de conducta que ha seguido.

 

 

 

No me arrepiento haber dicho que usted no pertenece a sí mismo. La reflexión con que usted ha rebatido esta mi aserción, me parece que no es exacta; pues o yo obré mal en el caso que usted recuerda, y entonces no ha debido secundarme, u obré bien, y entonces su argumento no tiene lugar.

 

Usted está en mi concepto equivocado cuando asienta que el señor General López y yo nos contentamos con tranquilizar las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, dejando al resto de las demás bajo el yugo de la opresión. Nunca tuvimos el designio de abandonar a sí mismos a los pueblos del interior; antes, al contrario, nuestra conducta política jamás pudo halagar a los sublevados con esta esperanza. Y aunque nunca tampoco llegó el caso de que en algunas de las épocas a que esto se refiere pudiésemos obrar en combinación con el interior, por ignorar cuáles eran las disposiciones que se tomaban para la defensa común con todo desde el territorio de Santa Fe, procuramos entendernos, escribiendo a usted y al señor Bustos con repetición. La falta de contestación dejó a Santa Fe y Buenos Aires entregadas a sólo sus esfuerzos. Faltos de todo, y con todo el grueso de la fuerza sublevada contra nosotros, no contamos por resultado con auxilio ni cooperación alguna, para combatir y defendernos, y así corrimos todos los azares de la guerra.

 

Cuando la Convención de 24 de junio, mi posición era tan desventajosa, que materialmente ni aún un escuadrón podía montar, y tenía a los hombres con los recados en la cabeza. Los sublevados mantenían entonces en la Ciudad todos los elementos de destrucción; mientras yo no veía en mi rededor un ejército, sino hombres sin táctica a punto de desesperar por la desnudez y por la larga fatiga bajo una estación dura en todos sentidos. Cuando la de 24 de agosto no había remediádome de los elementos de movilidad para la ofensiva. Quedamos pues débiles y casi inermes por la agitación de las dos Provincias, Buenos Aires y Santa Fe, por la calamitosa estación y por los peligros que nos rodeaban de cerca, hasta tener que fijarnos muy seriamente en este conflicto sobre la conducta de la República vecina, que nos hacía una guerra encubierta, temible, y sobre el Entre Ríos, que se presentaba en estado de convulsionarse por los unitarios. Y no pudiendo por lo mismo atender a todo, ni abarcarlo todo, nos propusimos, es verdad, tranquilizar de pronto estas provincias, y robustecerlas; pero no abandonando a las demás del interior, sino al contrario, con el objeto de ponernos expeditos, para cooperar a su seguridad y defensa.

 

 

 

Tal línea de conducta se nos vio seguir, cuando a excepción de Córdoba, todas las demás eran libres, estaban regidas por sus antiguos Gobiernos y tenía usted un ejército formal, el bastante para concluir probablemente con el General Paz, si la fortuna no hubiese sido adversa. ¿Sería un raciocinio exacto, que yo formase a usted este argumento? Usted pudo batir al General Paz: por no haberlo hecho con su primer ejército, fue necesario exigir nuevos sacrificios a los pueblos. Con el segundo Ejército, que por su parte contaba con las ventajas y probabilidades del triunfo según su nota fecha 10 de enero de 1830 al señor López, pudo usted haberlo derrotado, y sucedió a la inversa; ¿usted pues es el responsable de los males que fueron consiguientes a estos dos reveses de las armas? Claro es que no, y creo que cualquiera no sólo desconocería la exactitud de tal discurso, sino que con justicia lo impugnaría; pues lo mismo es preciso que se diga con respecto a los demás sucesos. Recuerde usted lo que dije entonces al General Paz, que debía dejar el Gobierno, y aún el país, como el único medio de evitar los desastres de la guerra. Si usted hace memoria de mi larga carta del 1º de diciembre de 1830, que entre su equipaje cayó en manos del General Paz, se acordará de los términos en que era escrita; términos que están muy lejos de quien no mirase como propia la causa que usted sostenía. ¡Tanta era la confianza que inspiraba la posición de usted! Y nuestra resolución de secundar sus esfuerzos, como se vio posteriormente en seguida al contraste que usted sufrió. Aquí me permitirá le diga: que cuando un poco de espera por parte de usted habría asegurado el triunfo. Usted no lo tuvo, ni se puso en combinación con nosotros. Sin embargo, no por esto es mi ánimo censurar el modo como usted se condujo; pues si así obró, sería poique así creyó de su deber hacerlo.

 

 

 

Nadie tiene el don de ligar los favores de la fortuna a empresas; y toda obra de hombres está sujeta a errores. No sería extraño que hubiésemos cometido algunos barros, pero no se nos crea que intencionalmente nos propusiésemos perjudicar a la buena causa. Usted nos ha visto obrar, cuando ya pudimos hacerlo. ¿A qué nos hemos negado, ni en qué no hemos secundado, pudiendo? El haberse retirado de Córdoba el ejército fue como a usted escribí con fecha primero de setiembre último, por orden del General en Jefe. Él sí lo dispuso, por las razones que manifesté a usted en dicha carta, y porque para conservarlo se le presentaron obstáculos, que sólo puede valorar el que los toca en medio de una posición difícil.

 

 

 

Yo desde ahora le ruego me dispense que haya suprimido en la publicación de su nota Oficial al General en Jefe remitiendo los capítulos con que se estipuló la paz con Salta, los períodos relativamente al señor Ibarra. Mi intención ha sido muy sana: al suprimirlos el parte oficial no podía dejar de publicarse, y en el conflicto de tenerlo que hacer, me tomé la licencia de ejecutarlo, como creí que convenía.

 

Me lisonjeo con las esperanzas que promete usted de seguir trabajando desde su retiro a la vida privada en bien del país en general. Usted asegura que pronto lo veremos, explorada que sea a fondo la voluntad de las provincias en orden a la Constitución. Aguardo este momento para subordinarme al voto explícito de ellas. Hago memoria de lo que usted dijo al General Paz desde Mendoza con fecha 10 de enero de 1830. "Las pretensiones locales en el estado de avances de las Provincias no es posible satisfacerlas, sino en el sistema de Federación. Las Provincias serán despedazadas tal vez, pero jamás domadas". Por estos mismos principios es que he creído que la Federación es el voto expreso de los pueblos, y que para no malograr sus deseos y constituir la República bajo esta forma, sólo podía hacerse sólidamente, no en el momento presente sino gradualmente, pues el tiempo es quien ha de afianzar esta obra.

 

En suma, la única satisfacción que debe asistirnos, y que debe sostener y afianzar nuestra íntima amistad y confianza es haber obrado siempre de buena fe, y con los mejores deseos. Así es que no nos es útil ni conveniente recordar desgracias que ya no tienen remedio, y que ni aun de guía pueden proponerse o servir para lo sucesivo. Es preciso que nos disimulemos algunos errores. Los hombres todos no tienen ni una misma energía ni un mismo modo de concebir, ni valen lo mismo.

 

 

 

He tirado en estos días un decreto sobre uso de la libertad de imprenta. ¿Me ha movido a hacerlo la necesidad de dar cumplimiento exacto al artículo 6?  del Tratado de los Gobiernos aliados: también el deber de cruzar los manejos de los unitarios decembristas, asimismo la conveniencia de contener la influencia de los extranjeros al menos en una gran parte. Además, ya que no puedan al todo desarmarse las logias secretas, el decreto no podrá menos que dar el resultado de debilitarlas; así como nos pone en guarda contra los espías y revolucionarios enviados ocultamente a los pueblos de América, no sólo por los españoles, sino también por los que no lo son. Sobre todo, por el espíritu del decreto me propongo que la ilustración del país por medio de la prensa se confíe a hombres conocidos que tengan vínculos con él, que los haga tomar interés por su felicidad. Era muy triste y degradante que el crédito de la República y la reputación de sus hijos más ilustres estuviese a merced de los caprichos y perversidad de ambulantes aventureros, que sin dar la cara tuviesen libertad para ultrajar y difamar impunemente, como así se había visto prácticamente ejecutado.

 

 

 

Todo este conjunto de consideraciones y motivos me hizo tomar la resolución de regularizar las imprentas y su uso. Si a usted pareciese bien lo dispuesto, hará por su parte lo que esté en su esfera para estimular a la adopción de una medida que creo de utilidad y ventajas para los pueblos donde hubiese imprentas.

 

Antes de tirar el decreto ordené la suspensión de do3 periódicos, el "Cometa" y el "Clasificador".5 Estos dos impresos habían tomado una dirección inversa a la consolidación del orden y a la conservación de la concordia y armonía entre los gobiernos, los pueblos y sus habitantes. Sus escritos eran trabajados por Federales amigos; y sin embargo, siendo ya muy perjudicial su extravío, fue indispensable hacerlos cesar.

 

Yo he estado en un estado tal que he tenido que delegar el mando. Creí que seguiría a usted retirándome de un puesto, que ya no podría servir cumplidamente, pero siempre con el propósito de ser útil a la causa, y a sus progresos en lo que alcanzare. Mi salud se había debilitado, padeciendo en lo moral y en lo físico considerablemente, hasta que traslucidos por algunos los motivos que me habían traído a tal estado, se propusieron remover los inconvenientes que tocaba el Gobierno de falta de recursos para marchar per ahora; y se prestaron todos con decisión a proporcionar los recursos. Este paso ha excitado mi gratitud y decidido a la correspondencia, estoy resuelto a manifestarla, volviendo a tomar el ¡Gobierno, y enterar los nueve meses que me faltan!

 

 

 

Adiós mi apreciado compatriota: Él colme de bienes y de prosperidad los días de usted, como lo desea su amigo


viernes, 12 de noviembre de 2021

Se cumplen 58 años de esta carta de Perón a Frigerio: "el país se debate en una lucha estéril que lo ha llevado al borde mismo del precipicio, en tanto un "cipayismo" casi congénito nos ha ido convirtiendo en una factoría colonial, sin prestigio, sin honor, sin honestidad."

 Carta al Sr. D. Rogelio Frigerio 12 de noviembre de 1963 



Escrito por Juan Domingo Perón. 


Madrid, 12 de noviembre de 1963.


Señor D. Rogelio Frigerio


Mi querido amigo:


He recibido su carta del 30 de octubre ppdo., y comparto los interesantes conceptos en ella contenidos, como asimismo en el del "Pensamiento de la UCRI" que me adjunta.


Si queremos alguna solución para el futuro será menester que nos pongamos en claro objetivamente sobre el desenvolvimiento que van teniendo los sucesos provocados por los "chimpancés" en el lapso de su corta pero mala actuación. La lucha anecdótica de todos los días no les permite ver la verdadera lucha y mientras algunas facciones políticas se encuentran empeñadas en hallar la forma de hacer trampa en las elecciones, los verdaderos beligerantes estudian minuciosamente la forma de devorarlos; y mientras algunos pigmeos de la política juegan a la guerra o al gobierno, el país se sigue hundiendo en la abyección y el desprestigio, como si contra la nacionalidad y la Patria se hubieran conjurado todos los histriones de la ambición y el interés, disfrazados de "estadistas" y de "soldados".


Lo más doloroso de la tragedia argentina es la falta de grandeza de algunos de sus protagonistas para comprenderla y para sobreponerse a sus pasiones y a sus intereses. Por eso hace siete años que el país se debate en una lucha estéril que lo ha llevado al borde mismo del precipicio, en tanto un "cipayismo" casi congénito nos ha ido convirtiendo en una factoría colonial, sin prestigio, sin honor, sin honestidad. El pueblo asiste entre perplejo y desilusionado al trágico espectáculo de su destrucción y su ruina; ha sido privado de sus derechos esenciales y colocado al margen de la vida nacional por los pretendidos "factores de poder" que han provocado y desencadenado la tragedia que vive. Impotente ante la fuerza y la violencia, no ha tenido otro remedio que usar la resistencia pasiva que sumada a los desatinos gubernamentales han conformado la caótica situación que se vive. Se pretende ahora resolver la situación dividiendo al país en réprobos y elegidos, con lo que no se conseguirá más que profundizar el abismo que los separa y preparar futuras tempestades sobre los vientos que se están sembrando.


Por eso veo con dolor y con lástima a los actuales prestidigitadores de la política criolla empeñados en cocinar un guiso de liebre sin liebre, como resulta cuando se quiere insidiosamente forjar una solución política y democrática con la ausencia del pueblo o, lo que es peor, cuando se pretende que éste acepte sus sofismas como buenos o se someta a sus arbitrariedades electorales para llegar a soluciones preconcebidas y a todas luces injustas y forzadas. El "problema argentino" tiene una sola solución que puede conducir a la normalización de la vida cívica, profundamente alterada por procedimientos violentos y arbitrarios: suprimir la violencia y la arbitrariedad y hacer actuar en su lugar el buen sentido, la justicia y la ecuanimidad.


El peronismo, consciente de su responsabilidad y de su fuerza, no puede seguir aceptando la comedia ni tolerando a sus comediantes. Ha esperado hasta el 15 de noviembre, pero no está dispuesto a seguir esperando el cumplimiento de vanas promesas, desvirtuadas todos los días por las declaraciones públicas, aunque reafirmadas por declaraciones privadas. Si el 15 de noviembre no se han aclarado definitivamente las condiciones y eliminado las limitaciones que se anuncian para el peronismo, comenzará de nuevo la guerra que suspendimos hace poco.


Hubiéramos querido llegar legalmente, pero parece que no nos quieren dar esa chance; entonces sólo nos queda llegar como sea. La tarea en los bufetes ha termiando, ahora lucharemos en la calle que es donde somos realmente fuertes. Aunque para nosotros el país ha estado ante toda otra consideración, pensamos que por esa misma razón debemos ahorrarle, aunque sea un día, de estar en las manos de estos "chantapufis". Ya no es posible perder más tiempo sin sacrificar algo de la excelente situación que se presenta. Estamos seguros de que el "gobierno" no aguantará el "sogazo" ni sobrevivirá a su pequeñez y a su ineficacia, porque el golpismo militar está latente como antes, dentro de las propias fuerzas que suponen que lo sostienen.


Esperamos que las fuerzas políticas comprendan la realidad y nos acompañen en la lucha. Las que no lo hagan así perderán mucho de su popularidad, porque la desesperación de la masa y de los demás estamentos nacionales han creado un clima favorable a cualquier cosa que no sea esperar a que estos insensatos nos lleven a una situación peor. Nuestros objetivos están asegurados, todo es cuestión de tiempo y de formas de ejecución. La oligarquía ha arruinado al pueblo y éste está decidido a arruinar a la oligarquía; y cuando se produce semejante enfrentamiento no hay fuerza capaz de desvirturar el curso de la historia. Nadie podrá ya hacer cambiar el rumbo que el pueblo ha tomado, ni siquiera nosotros. Para mí ésta es la situación y éstas son las perspectivas. Se inicia ya una nueva etapa cercana a la decisión y al epilogo de este drama que desde hace siete años vive el pueblo argentino, que mansamente ha soportado las mayores injusticias y arbitrariedades. Pero todo tiene su fin.


Los alegatos han perdido valor ante la realidad de la incertidumbre que se nos ofrece como solución y es lógico que ya nadie aguante nuevas patrañas y mentiras. El 18 de marzo ha sido demasiado elocuente como para que nos hagamos ilusiones con referencia a futuros procederes de mayor grandeza y desprendimiento. Todo cuanto ocurra se justifica ante este monstruoso despojo que se ha cometido con el pueblo y los culpables difícilmente podrán descargarse de esa culpa si antes no prueban su arrepentimiento con hechos que lo justifiquen fehacientemente. Para todos queda aún un camino de salvación, pero es la última oportunidad de tomarlo.


Ustedes deben pensarlo muy bien y tienen también la oportunidad de unir el esfuerzo a nosotros, pero este esfuerzo ha de ser desinteresado y honesto, porque ya no caben conductas aleatorias ante un panorama tan claro. Hoy lo más político es obrar con rectitud y honestidad, porque en la República Argentina ya no queda nadie que no se haya "avivado" lo suficiente. Ha sido mi deber al amigo exponerle las cosas con crudeza, pero con absoluta sinceridad, para que no pueda creerse en el futuro que no he sido honesto en mis manifestaciones y claro en mis pensamientos. Antes de un mes la situación va a ser muy crítica y los que no hayan tomado posiciones oportunamente pueden quedar desplazados de la realidad.


Un gran abrazo.


Firmado: Augusto.


lunes, 11 de mayo de 2020

Se cumplen 46 años del crimen del compañero Padre Carlos Mugica.




QUE DIJO EL PADRE MUGICA LOS ÚLTIMOS DÍAS

El viernes, a ultima hora, entrego en la redacción del DIARIO "LA OPINIÓN" un articulo para reafirmar el liderazgo de Perón y explicar la apelación de LOS SACERDOTES DEL TERCER MUNDO, para que la juventud no se apartara del proceso justicialista.
El padre Mugica pidió que no se postergara la publicación de ese articulo. Estas palabras fueron el ultimo testimonio periodístico de la posición del sacerdote:
"Con la doctrina de la Iglesia hemos sostenido que la violencia aneja a la insurrección revolucionaria puede, en algunas circunstancias y bajo precisas condiciones, ser legitima. Hoy son precisamente las circunstancias las que han variado fundamentalmente: el pueblo se ha podido expresar libremente, se ha dado sus legitimas autoridades, que van dando los pasos necesarios para la total institucionalización del país".
"LA JUVENTUD ESTA EN UNA ENCRUCIJADA: OPTAR POR LA REVOLUCIÓN NACIONAL, QUE SE NUTRE DE NUESTRA ESENCIA CRISTIANA Y POPULAR..., U OPTAR POR EL SOCIALISMO DOGMÁTICO..."
………………….
Libro La Historia de un clandestino AUTOR (MIGUEL BONASSO) P. 42

“Mi viejo tenia razón respecto a la filiación ideológica de los montoneros y el que me lo confirmo fue le cura CARLITOS MUGICA, uno de esos personajes mas destacado del extraño combo que se fue conformando en las oficinas
de la revista EXTRA. Mugica tiene 40 años, conoce bien a esos muchachitos de 22 y 23, que fundaron Montoneros , porque hace seis años fue instructor de
todos ellos en la Juventud Estudiantil Católica (JEC)
Caminábamos ayer por la afrancesada calle Copérnico en las cercanías de la casa de su padre, conservador ex canciller de FRONDIZI ,y de pronto el cura detuvo abruptamente la marcha, invirtió la lógica sacerdotal y me soltó una
inesperada confesión:
“yo debería estar en Montoneros, porque me siento responsable del camino
que tomaron estos chicos ¿te das cuenta? yo los forme en aquellas excursiones de scoutismo católico, yo los lleve a las villa de retiro, para
que vean de cerca como vivían sus hermanos”... Se detuvo en la esquina y me dijo muy serio:
“pero no puedo estar ahí y por eso me separe de ellos hace tiempo, porque
estoy dispuesto a que me maten pero no estoy dispuesto a matar”.
…………………………………………….
DIARIO LA NACIÓN
domingo 12 de Mayo 1974

El padre Mugica que en los últimos años desarrollo su acción pastoral en
las villas de emergencia, se inicio en ese que hacer como parte del equipo
sacerdotal que fuera creado 1969, con la aprobación de monseñor Aramburu
se hallaba enrolado en el movimiento de sacerdotes para el Tercer Mundo
hace dos meses, sus disidencias con los sectores de izquierda del movimiento
villero se hicieron publicas. el 19 de Marzo ultimo publico con su firma un
articulo en un matutino porteño, donde enjuiciaba severamente al marxismo y
lo responsabilizaba del "ideologismo en que han caído los jóvenes peronistas
casi al mismo tiempo, en nombre del grupo de sacerdotes que liberaba el
padre Mugica, había hecho contactos en las mas altas esferas del gobierno
para encuadrarse dentro de la ortodoxia peronista al final de sus días”.

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Diario La Opinión al día siguiente del asesinato Pág. 9

Un tramo dirigido a la juventud

Dice el padre Mugica: Somos conscientes que sin la juventudes proceso revolucionario impulsado por Perón ira al fracaso. Pero advierto a esta misma juventudes esta en una encrucijada: optar por la revolución nacional que se nutre de nuestra esencia cristiana y popular,,incorporando a las fuerzas del nuevo orden revolucionario, que como señalo el presidente Perdón que se oponen a las fuerzas del desorden...
"O hacerlo por el socialismo dogmático, es decir por un modelo ideológico
colonial. En manos de una "ELITE CIENTÍFICA. Actitud que lleva
a la dictadura del proletariado la que se convierte en dictadura SOBRE el
proletario

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¿Quien mato al cura Mugica? HABLAN SUS ASESINOS
REVISTA "MILITANCIA
" De Ortega Peña y Duhalde” Nº 31

Una foto del Padre Mugica vestido de gorila y detrás de una reja y a continuación el siguiente texto:
Dos mil años de política terrena ha enseñado mucho a la Iglesia Católica
que es la negación del democratismo interno, sin embargo, comprendió hace muchos siglos, las ventajas de tolerar las distintas corrientes que se forman en u seno. A un ala conservadora y retrograda se opone siempre un ala liberal progresista. Una jerarquía pro-oligárquica, convive con sacerdotes del pueblo. Están los curas humildes y silenciosos, y están las estrellas publicitadas. A esta ultima especie pertenece CARLOS MUGICA, superstar. El padre Carlos (como lo conocen las feligresas de su antigua parroquia de Santa Elena), por el cura Mujica (como le dicen en los ambientes políticos) o Carlitos (como lo llaman los vecinos de Copérnico y Gelly Obes, (corazón del barrio norte), siempre ha sido un movimientista nato. Como queriendo resumir en su persona todas las corrientes internas de la iglesia, trata de ser al mismo tiempo un conservador-progresista, un oligarca popular, un cura humilde y bien publicitado. Un revolucionario y defensor del sistema. Y así le va con el resultado.
Lo dicho no es una acusación gratuita. Con su defensa apasionada del celibato eclesiástico y del acatamiento sin protestas a la jerarquía, es tolerado por, los pre-conciliares, como "un muchacho rescatable".
Su pertenencia al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, lo refiere
a los sectores de avanzada. Su hábitat en el barrio note y sus amistades le
permite no romper los lazos creados en su carácter de Mugica Echague. Su
labor religiosa en la Villa Comunicaciones lo emparentan con el pueblo. Su
condición de colaborador de Bernardo Neustadt en la revista Extra, le abre
las puertas de la contrarrevolución, avalado por su circulo de relaciones (aunque a pedidos de alguno amigos como Hermes Quijada). Todo mezclado como en el poema de Guillen.

LA BIBLIA Y EL CALEFON, diría Discepolo. Ayer misa por Carlos Ramus, luego responso a Bianculli guardaespaldas de la UOM y hoy un oficio religioso
para Isabelita (siempre queda la excusa que la religión no hace distingo políticos, como si el fuera el único cura de la aldea).
Como si fuera un corcho, siempre flotando aunque cambie la corriente. Montonereando en el pasado reciente, lopezrregueando sin empacho
después del 20 de junio, Carlitos Mugica, cruzado de oportunismo, ha devenido
en:" Depurador ideológico!"
Desde paginas de" MAYORIA" órgano de los ultramontanos Jacovelia con el
mismo desparpajo con que escribía en "Cristianismo y revolución", pontifica sobre la "Alineación ideologista" de nuestra juventud. Con citas a
Pascal y del burócrata Zorila, rebate en cuatro líneas a todo pensamiento
revolucionario y termina preconizando "LA RECONSTRUCCIÓN MORAL DEL HOMBRE ARGENTINO"
Y si esto fuera poco, tiene la osadía de negar el aporte de la juventud que
desde hace muchos años riega a diario con su sangre el suelo de nuestra
patria dándole el siguiente consejo de pavo infatuado : que renuncie a
buscar la revolución en los libros(y ascienda al pueblo asumiendo sus
problemas reales(....")(Mayoria19-III-1974)
por todo lo expuesto quede Carlos Mujica preso en la cárcel del pueblo,
aunque se quede sin asistir al casamiento de la hija de Llambi con SERGIO
patrón URIBURU
(al sábado siguiente ,lo asesinan!)

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PRENSA NACIONAL ALTERNATIVA
Sábado, 27 de Noviembre de 2004 00:25 Quien mato al cura Mugica?
REVISTA “MILITANCIA” EL MISMO ARTICULO
Se observa una foto del Padre Mugica vestido de gorila, detrás de una reja y a continuación el siguiente texto:
“Dos mil años de política terrena ha enseñado mucho a la Iglesia Católica que es la negación del democratismo interno, sin embargo, comprendió hace muchos siglos, las ventajas de tolerar las distintas corrientes que se forman en su seno. A un ala conservadora y retrograda se opone siempre un ala liberal progresista. ...... ETC. ETC..

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-Confesiones de un montonero-Eugenio Mondez
editorial: Sudanmericana/Planeta -11-1985
EL ASESINATO DEL CURA MUGICA
“Muchos militantes que sobrevivieron a aquello han atestiguado, además, que varios de los atentados contra sedes de agrupaciones adictas a la "M" fueron en verdad autoatentados cuyo propósito tendía a que no se alentaran esperanzas de un arreglo negociado "en" el peronismo. El mayor montonero Antonio Nelson Latorre, que se jacto en la ESMA de haber sido quien abatió al capitán Roberto Máximo Chavarri en Ezeiza (y no Horacio "Beto" Simona), afirmaba muy suelto de cuerpo que fueron montoneras las balas que desplomaron al padre Mujica en la noche del sábado 10 de mayo de 1974 a la salida de la capilla de San Francisco Solano.(1) Según el, el hecho se había justificado por la conducta que tuvo en el ultimo tiempo quien fuera fundador del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo en la Argentina; se la evaluaba como próxima a López Rega, lo que podía despertar ilusiones contrarias a la política de ruptura con el justicialismo. Algo puede haber habido: en contraste con el resto de la prensa, el diario Noticias minimizo la cobertura del asesinato. Ante la protesta de lectores y de algunos redactores Firmenich publico cuatro notas apologéticas de Mujica que, de ser cierto lo de la autoria de su muerte, eleva a la esquizofrenia la hipocresía de la Conducción Nacional (CN). Sobre todo de Firmenich, que eligió a Mugica para bendecir la ceremonia de su casamiento.
¿Que podía negociar Mujica con el "Brujo" a quien recurría por sus villeros? "¿Galvanizaban la fuerza propia", matándolo?
Texto del libro de Juan Gasparini: “Montoneros: final de cuentas”. Puntosur Editores. 1988, p agina 85 y siguiente.
El autor compartió prisión en la ESMA con el llamado “Pelado Diego” oficial montonero captado por los marinos.

(1) Antonio Nelson Latorre (el "Pelado Diego"), fundador de las FAP, a cargo de la columna Capital Federal de Montoneros; entrego a sus subordinados al ser secuestrado por efectivos de la ESMA el 13 de mayo de 1977. Volvió a la luz afiliado al "masserismo". Posiblemente se hizo orgánico del SIN (Servicio de Informaciones Navales) como Alfredo Máximo Nicoletti (“El Gordo Alfredo”) asesino del comisario Alberto Villar. Pertenecía al sector Inteligencia de la banda. El “Pelado Diego” estuvo con “Esteban” o “Profesor Neurus” (nombres de guerra del asesino Rodolfo Walsh) durante cuatro meses haciendo la “inteligencia previa” al asesinato del dirigente obrero José Ignacio Rucci.

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(*) Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe nació en Buenos Aires, el 7 de octubre de 1930. Fue el tercero de los siete hijos del matrimonio formado por Adolfo Mugica (ex-diputado conservador del periodo 1938-42, y ex-ministro de Relaciones exteriores del presidente Arturo Frondizi en 1961) y Carmen Echagüe, hija de terratenientes adinerados de Buenos Aires.
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CAFIERO CONFIRMA QUE AL P. MUGICA LO ASESINAN LOS MONTONEROS
En un reportaje televiso de una hora de duración por TN ('Tiene la palabra') el Dr. Antonio Cafiero hablando en ocasión del 17 de Octubre, contó que en el año 1974 cuando era Presidente de la Caja de Ahorro lo visito el padre Mugica quien, 48 horas antes de su asesinato, le fue a contar que estaba con miedo y que temía por su vida por reiteradas amenazas que había recibido y preguntado por Cafiero le dijo textualmente 'A mi me van a matar los Montoneros', y que las amenazas provenían de allí.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Se cumplen 50 años de esta carta del General Perón a la compañera Elena de Montes




Carta a M. Elena G. de Montes (20 de noviembre de 1969)

Escrito por Juan Domingo Perón.

Sra. M. Elena G. De Montes

Córdoba

Querida compañera:

He recibido su amable carta del 4 de octubre pasado y le agradezco el recuerdo y saludo que retribuyo con mi mayor afecto. He leído sus tan juiciosas observaciones sobre la situación del país y nuestro Movimiento y tengo la pena de confesarle que las comparto totalmente.

Sin embargo, sigo muy atentamente la situación argentina y aunque no me hago muchas ilusiones sobre la forma, intuyo que nos acercamos a un desenlace que en mucho depende de la lucha que los argentinos sean capaces de realizar, porque tanto en el campo de nuestros adversarios como en el de nuestros compañeros, todo parece confuso por la circunstancia de contar con demasiadas tendencias parciales y desencontradas.

La dictadura militar ha fracasado y su Gobierno se mantiene como consecuencia de que dos tendencias contrarias (liberales y nacionalistas) forcejean en las Fuerzas Armadas en sentido antagónico, aunque ambas parecen tener el mismo objetivo: sacar a Onganía. Así, el Ejército dividido y en plena deliberación, termina por seguir siendo el sostén de la dictadura militar que, en último análisis, es la causa de todos los males.

Numerosas fuerzas civiles y populares se encuentran empeñadas en lo mismo y, aunque parezca anacrónico, por sus divisiones y enfrentamientos terminan, como el Ejército, por ser un apoyo indirecto a Onganía. De estas fuerzas hay un sector, formado por restos de algunos partidos políticos, que sueñan con reeditar a la famosa "Unión Democrática", esta vez con el rotulo de "Gran Movimiento Nacional"; otro sector esta formado por diversos agrupamientos de izquierda que, a través de grupos activistas, se han hecho presentes en las grandes ciudades del interior. Sobre todos ellos está el movimiento Peronista que, ni ansioso ni decidido, parece haber perdido sus condiciones de lucha. Uno de los peores males resulta así la abundancia de dirigentes empeñados en un mismo objetivo pero que no atinan a ponerse de acuerdo para lograrlo.

Me he cansado de cursar directivas de todo orden exhortando a la lucha, buscando la coordinación con todos los demás que de una u otra manera combaten a la dictadura. Pero debo confesar que he comenzado a percibir un mayor dinamismo, aunque no es lo que debíamos esperar de un peronismo activo. Estamos entonces buscando la manera de organizarnos para comenzar con una conducción que rompa el actual estado de cosas. Veremos lo que podemos hacer.

Hemos charlado ampliamente con Juan Manuel y espero que él le haya contado. De cualquier manera es preciso trabajar por levantar una moral peronista que sirva para llevar la gente a la lucha, que es el único camino para liberar a la Patria y al Pueblo. En este sentido, el mundo actual nos es cada día más propicio. Europa, con sus miles de años, se encuentra en plena revolución, ¡como podremos pensar los argentinos en una paz como la que nos ofrecen!

Nunca como ahora he deseado estar en la Patria pero, desgraciadamente, no esta el horno para bollos. Sin embargo, más tarde o más temprano, ha de consumarse cuanto hemos participado y propiciado nosotros desde hace ya un cuarto de siglo. Las consecuencias de nuestra predica, aunque no nos satisfagan del todo, son mayores que lo que nosotros mismos podemos imaginar: en 1968 se producen en París y las grandes ciudades francesas, en los meses de mayo y junio, los levantamientos conocidos como "Las Barricadas" y un año después, en las grandes ciudades argentinas del interior se repite este mismo fenómeno, mientras el resto del mundo tuvieron poco eco. Es que el peronismo ha preparado al Pueblo Argentino en los últimos veinticinco años.

No importa que por ahora se note un poco de atonía en el espíritu revolucionario, la dictadura militar ha de encargarse de levantarlo con sus desatinos y sus arbitrariedades. El "castigo" que el destino viene aplicando al Pueblo Argentino, no solo es junto, sino que también es aleccionador. Si tarda en comprenderlo peor para él. Los dirigentes que tenemos, son producto de ese mismo mal y ellos también han de sufrir las consecuencias de lo que provoquen. Entre tanto, los que comprendan deben empeñarse en esclarecer la verdad para lo que cuentan con una experiencia por demás elocuente.

La corriente revolucionaria que agita al mundo en sus cinco continentes no se detendrá. Estamos frente a la segunda revolución mundial que, como la primera de 1789, parece haber comenzado también en "La Bastilla". Con ella se trata de entrar en la primera civilización universal, en cuyos umbrales nos encontramos, según la feliz expresión de Larroque. No se lucha contra un gobierno determinado sino contra la sociedad capitalista, la sociedad de consumo, que anhelan cambiar con la abundancia y diversidad de bienes de consumo el contenido real de la vida. Así decían los carteles de París el día de las barricadas.

Nuestro país, convertido en una factoría colonial del imperialismo yanqui por obra y gracia de los gobiernos vende-patrias y consolidada por esta dictadura de traidores a la Patria, que dicen ahora que lo gobiernan, tendrá que pagar su inacción, porque los pueblos que no saben o no quieren defender su libertad, merecen la esclavitud.

En todo el sentido que vengo indicando, espero que las mujeres peronistas de Córdoba, se organicen, no importa todavía como, porque "el apetito viene comiendo". En este sentido también le ruego que le haga llegar a todas las compañeras mis mejores y más afectuosos saludos. No se la actividad que haya podido desarrollar allí la compañera Juana Larrauri, encargada de la Rama Femenina, pero tengo confianza que lo ha de hacer porque la conozco de hace muchos años y se que es una compañera honesta y capaz. Si todas Ustedes le prestan su apoyo, no tengo la menor duda que le facilitaran su difícil tarea.

Le ruego que transmita mis saludos a Juan Manuel, a sus hijitos y acepte, con mi saludo más afectuoso, mis mejores deseos.

Un gran abrazo

Juan Perón

miércoles, 28 de agosto de 2019

El compañero Luis Agustín Carnevale nacía hace 108 años





Luis Agustín Carnevale nació el 28 de agosto de 1911 en Pergamino, provincia de Buenos Aires. Sus padres fueron Hércules Carnevale y Rosa Conti
Vivió en Alta Gracia, donde fundó la Escuela de Minería, y en José de la Quintana, dos localidades de la provincia de Córdoba.
Presidió la Cámara Minera Argentina entre 1947 y 1949.
Hacia 1963 publicó el boletín “Nuevas Estructuras para la Nueva Argentina”.
Entre el 1º de mayo de 1965 y el 27 de julio de 1966 fue secretario del Bloque del Partido Justicialista en la Cámara de Senadores.
Cumplió un activo rol en la construcción de la CGT de los Argentinos (CGT-A) que liderara Raimundo Ongaro y que enfrentaba al gobierno de facto del general Onganía, por aquellos años.
De joven había estado militando en las filas del Partido Comunista del que fue expulsado por repudiar a la Unión Democrática y al embajador yanqui Spruille Braden.
Fue colaborador de Evita y desde 1955 se sumó con activa participación en la Resistencia Peronista.
En la década del ’60 fue nombrado Delegado Personal de Perón en la provincia de Córdoba
Las elecciones del 11 de marzo de 1973 lo posicionaron como electo senador nacional por la provincia de Córdoba.
Contaba 64 años cuando fue secuestrado el 14 de abril de 1976 en su domicilio de la calle Cangallo 1671, piso 2º C, de Capital Federal, donde estaba refugiado, sabiéndose perseguido por la dictadura criminal. Su cuerpo sin vida apareció al día siguiente en la calle Italia al 2400 de Martínez, provincia de Buenos Aires.
Sus restos mortales fueron enterrados, en primera instancia, en el cementerio de Boulogne (provincia de Buenos Aires) y recuperados en 1983, por su familia, reposan en la actualidad en la bóveda familiar de Pergamino, su pueblo natal.

martes, 25 de junio de 2019

Al cumplirse 97 años del nacimiento de Rodolfo Kusch recordamos "Cuando se viaja desde Abra Pampa"




Cuando se viaja desde Abra Pampa

Por Rodolfo Kusch (*)

Encontrar al otro: persona, ambiente o situación conlleva un desafío, una apuesta, un temor. Requiere un planteo y una reubicación, un salto hacia. Un asalto al prejuicio para romper con los patrones conocidos. Exige un dar y un asumirse desinteresadamente.

De esta manera, Temakel se interna en la reflexión que el filósofo y americanista Rodolfo Kusch entrega luego de unos momentos compartidos con Mamaní, un viejito de la puna.

Tras un viaje elíptico que emprende para combatir la diferencia burda: la que infiltra entre él -Mamaní- y nosotros una cierta evolución en el tiempo que nos distancia considerablemente, Kusch se asoma al “ucamau mundajja”, al fondo común de las cosas. Al misterio de una misión que desconocemos: a reconocer nada menos que la duda del por qué se ha venido al mundo.
Andrés Manrique

Cuando se viaja desde Abra Pampa hacia el Oeste se sigue un largo camino que sube una lomada y de pronto se topa uno con el pueblo de Cochinoca. Las casas se desparraman a lo largo de un cerro y entre ellas aparecen las iglesias. Hacia el fondo se extiende un llano y a lo lejos se levantan las lomadas de la puna.

Cuando se llega se encuentra uno con gestos de sorpresa y el típico recelo con que es recibido el forastero. Cuando pudimos lograr alguna comunicación nos llevaron a recorrer el pueblo. Supimos así de la proximidad de la fiesta de Santa Bárbara, de la migración de sus habitantes, de la penuria de reunir el agua durante el año y de muchas cosas más.

Por supuesto, cuando nos disponíamos a volver hubo que llevar gente a Abra Pampa. Así conocimos a Mamaní, un viejito flaco, de piel arrugada, vestido con sombrero y traje y gestos vitales y rápidos. Nos había dicho que iba a llevar un bultito y cuando vino trajo dos corderos cuarteados para venderlos en Abra Pampa.

En el camino hablamos de adivinación. Sospeché que conocería algo de adivinación boliviana, pero el viejito se escurría con toda habilidad. Se diría que desconfiaba de nosotros.

Cuando llegamos a Abra Pampa lo dejamos en el mercado. Luego lo vimos una vez más, caminaba con gesto apesadumbrado. Me quedó la preocupación sobre lo que le pudo haber ocurrido, quizá algún desencuentro, o alguna mala venta.

Un hombrecito como Mamaní daba la idea de lo que es una vida atrapada por la puna. Seguramente tendría una manada de corderos, viviría en una casa de adobe donde haría sus rituales propiciatorios y se tomaría al fin de la semana algunos vinos.

Cuando volvíamos rumbo al sur pensamos qué significa vivir en América. O mejor se trata de preguntar algo más. Decir que vivimos en América el viejito y yo sería demasiado superficial. La pregunta iría a algo más profundo, ¿qué había de común entre la vida de ese viejito y la mía? Si analizamos su vida que consiste sólo en llevar el cordero cuarteado para vender o en llamarse Mamaní, o en habitar desde hace tiempo en Cochinoca, evidentemente no habría nada en común. Al fin y al cabo, yo vivo en la ciudad, me dedico a escribir, soy profesor y vivo en una casa de ladrillos, no tengo nada que ver con Mamaní. Es más, infiltramos entre él y nosotros una cierta evolución en el tiempo que nos distancia considerablemente. Hacia nosotros crece la civilización y hacia Mamaní decrece, y en el medio se dan varios siglos de heroicos inventos y de grandes conquistas logradas por la humanidad.

Pero aunque nos cuenten todo eso no puedo evitar la intuición de que entre el viejito y yo hay algo en común. Para encontrar esto habrá que dejar de lado los esquemas y las ideas hechas y obrar un poco como hace el filósofo: seguir la intuición para lograr el cabo de una reflexión, seguramente incómoda, lo que hay de común entre ambos. En suma, ¿qué es eso de vivir los dos en América y qué tenemos en común? Si con la primera pregunta me refiero a un simple episodio, con la segunda trato de encontrar el sentido mismo de la vida que va más allá de América.

Claro que no se trata del estilo de vivir porque en ese sentido se puede pensar que vivir es otra cosa. Si fuera por el estilo, creemos que lo hay en Jujuy o en Buenos Aires. Ahí, en cada esquina tenemos una cigarrería, un almacén, vamos al cine, al concierto y nos bañamos con frecuencia.

Por ese lado perdemos a Mamaní. Pero ¿en qué queda entonces la intuición de que entre él y uno mismo hay algo en común? Preguntar así significa entrar en el secreto mismo de la vida, ya no en América sino en general. Pero aquí entramos en las tinieblas ¿sabemos acaso qué es vivir? Vivir es una condición atávica condicionada por milenios de vida de la humanidad pero que no conocemos. ¿Lo sabrá Mamaní? Puede ser.

Recuerdo un brujito muy simpático que en Tihuanaco me había realizado varios rituales propiciatorios tal como hacen los aymarás. Mi impaciencia ciudadana me hacía preguntarle por qué hacía tal cosa y por qué hacía tal otra. Al principio me contestaba fabulando motivaciones en las cuales él no creía pero como yo insistía, se limitó a decir en aymará “ucamau mundajja”: “el mundo así es”.

Decir “así es el mundo” significaba abstenerse de encontrar causas. Pero significa también haber perdido la impaciencia y aceptar la realidad en su verdadera constitución. Pensemos que el mundo moderno no está muy lejos de esa misma actitud.

Cuando la física moderna descubrió que no podían determinarse las causas de los fenómenos, los científicos se limitaron a la simple descripción de los mimos. Es una forma de decir “así es” al fenómeno físico. Pero claro está que si empleamos el término “así es” para determinar lo que hay de común entre Mamaní y uno mismo, no significa que estemos diciendo algo. Pero he aquí el problema ¿podemos decir algo de lo que hay en común?

Juzgamos la vida un poco por lo que ella manifiesta. Si Mamaní hubiera tocado el erque en Cochinoca nos habría llamado la atención ya que en la gran ciudad eso no se hace, pero tampoco en Cochinoca se daría un concierto de violín.

Decir que la vida es esto o aquello encierra un margen de miedo. ¿Será que el vivir mismo se da antes que el gesto, en un área misteriosa? Si se da en el misterio no sabremos qué decir, y si no sabemos qué decir entramos en el silencio. Detrás del gesto, del erque, del violín, y aún de la palabra está el silencio y en ese silencio se abre un largo camino que se interna en el misterio. Ahí no cabe otra cosa que decir “así es” y decir así, es una explicación por el silencio. ¿Y nada más? Pues le parece poco. Decir “así es” es aceptar el misterio del vivir mismo y hacer esto es reconocer nada menos que la duda del por qué se ha venido al mundo. Es el misterio de una misión que no conocemos, pero tomando la palabra “misterio” en el sentido griego, como mystés, el guía, que nos lleva por corredores ignotos. La noche oscura de San Juan de la Cruz, o la tortura filosófica de enfrentar un silencio donde nada determinamos.

Pero ahí mismo se adivina esa comunidad de estar todos en lo mismo, donde yo y Mamaní nos fundimos. Es el milagro de estar, antes de ser. El fondo común antes de que yo me llame Kusch y el hombrecito Mamaní. Es un área no pensada e imposible de pensar. El silencio en suma y detrás del silencio quizá un símbolo: quizá los dedos de la divinidad, la misma que estuvo arrugando los cerros: una vida realmente en común, la mía, la del viejito y la de la puna, y todos en silencio. (*)

(*) Fuente: Artículo publicado por primera vez en San Salvador de Jujuy, el 25 de junio de 1988, en edición controlada por Salma Haidar. Reeditado por la revista KIWICHA CULTURAL DEL MUNDO ANDINO, Año 2, n° 10: julio-agosto 1996.

(*) Gunter Rodolfo Kusch nació en la ciudad de Buenos Aires el 25 de junio de 1922. Egresó de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires en 1948 con el título de profesor de Enseñanza Secundaria, normal y especial en Filosofía. Desde temprano, abocó sus estudios a los problemas de los aborígenes americanos, tema al que le dedicó su vida. Vivió sus últimos años en Maimará, lugar desde el que se despidió el 30 de septiembre de 1979.

http://www.temakel.com/texolkusch.htm

A 58 años de esta premonitoria carta de Perón a Raimundo Ongaro: "Nada de lo que ocurre en el país nos puede ser indiferente, porque la situación planteada es decisiva para el destino de los argentinos y, en especial de los que trabajan. "

  Carta a Raimundo Ongaro (29 de noviembre de 1966)  Escrito por Juan Domingo Perón.  Señor D. Raimundo J. Ongaro Buenos Aires Querido compa...